Construcción de las fortificaciones
Construyendo la frontera infranqueable pirenaica

Desde el inicio de la Guerra Civil española, los sublevados muestran gran interés por controlar la frontera francesa. Soldados, milicias de Falange y Requeté patrullan los pasos fronterizos y la muga, dando inicio a décadas de fuerte presencia militar en todo el Pirineo.
El nuevo régimen desea convertir a los Pirineos en una barrera infranqueable y construye centenares de fortificaciones que cubren de hormigón sus laderas y valles. El objetivo es defender la “Nueva España” ante eventuales invasiones desde Francia.
La fortificación se construye en dos grandes fases. La primera (Organización Defensiva de la Frontera Pirenaica) abarca la frontera del área vasco-navarra y el Pirineo catalán y se lleva a cabo en 1939. A partir de 1944 se ejecuta la segunda (Organización Defensiva del Pirineo) que abarca el conjunto del Pirineo. El fin de la guerra mundial, favorable a los Aliados contra el Eje, acelera los trabajos de esta segunda fase que se prolongan hasta 1958.
Estructurada a través de 169 Centros de Resistencia (CR), se extiende a lo largo de casi 500 kilómetros, desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo. Solo en el área de Gipuzkoa y Navarra se levantan 1.836 búnkeres de los 2.884 inicialmente previstos. En Cataluña, son 2.853 de los 5.800 planeados.
Un elemento fundamental de la fortificación es la construcción de carreteras y pistas de montaña. Su objetivo es unir los diferentes valles pirenaicos, de este a oeste, y facilitar el acceso a los propios búnkeres, observatorios, refugios, barracones, etc.
