Construcción de las fortificaciones
Construyendo la frontera infranqueable atlántica

En marzo de 1942, tras la invasión de buena parte de Europa por los ejércitos alemanes, Hitler ordena la construcción de la mayor infraestructura defensiva de la historia militar, dirigida a asegurar el control del territorio conquistado, el Muro Atlántico. Se trata de una línea de búnkeres, baterías antiaéreas, bases submarinas… a lo largo de casi 3.000 kilómetros, entre Hendaya y el Cabo Norte en Noruega, que debe “blindar” la costa atlántica bajo dominio alemán.

Inauguración de la batería Lindemann.
Las órdenes de Hitler son levantar 15.000 fortificaciones para el verano de 1943. Estos ambiciosos planes se enfrentarán a la realidad. Para la fecha prevista, tan solo se han llevado a cabo algo más de 8.000. En el momento del desembarco aliado en Normandía, serán poco más de 11.000 las fortificaciones construidas.
El esfuerzo constructivo es enorme y requiere la participación de 300.000 trabajadores sólo en Francia. Se utiliza el sistema “Regelbau”, con libros de planos para cada uno de los más de 600 tipos de búnker y casamata aprobados, para estandarizar y agilizar los procesos constructivos, una metodología que luego se aplicará en la segunda fase de la Fortificación del Pirineo.
Se levantan una gran variedad de estructuras, desde grandes posiciones artilleras, cañones antitanque, o nidos de ametralladora, a un inmenso elenco de barreras de playa, zonas minadas, etc. Estas últimas son desarrolladas bajo los dictados del mariscal Rommel, en los meses previos al desembarco aliado.
